campeones del mundo 2025

febrero 10, 2026

medalla de oro P.R.E. en salto de menores

Nuestra historia en el campeonato del mundo

20 de noviembre de 2025.
Hay fechas que no se olvidan jamás. No por lo que estaba escrito, sino por lo que parecía imposible.

El Campeonato del Mundo había llegado a su punto más alto. Tras una competición durísima, todo se decidió en un desempate mano a mano. Solo dos nombres quedaban en pie. Dos jinetes. Dos equipos. Y un solo título.

La primera en salir a pista fue nuestra amazona, Paula Pulido Diez. El silencio se apoderó del ambiente. Cada tranco del caballo se sentía en el pecho, cada obstáculo era una prueba de nervios, de preparación, de sueños acumulados durante años. Sabíamos que era el momento… pero el deporte, como la vida, no siempre sigue el guion que uno imagina.

Entonces ocurrió. Un rehúse.
Un instante que pareció eterno.

El marcador se iluminó con 7 puntos de penalización y, con él, nuestras esperanzas cayeron al suelo. En ese momento, la sensación fue devastadora. Miradas perdidas, manos en la cabeza, corazones encogidos. Pensamos que ya no quedaba nada por hacer. Que el título se nos había escapado justo al final, después de haberlo rozado con la punta de los dedos.

Tras nosotros salió Juan Vargas Burgos.
La cuenta era clara y cruel: solo tenía que hacer menos de 7 puntos para proclamarse campeón del mundo. Todo parecía decidido. Nosotros ya habíamos hecho nuestro trabajo… y cometido nuestro error.

Pero el destino aún no había dicho su última palabra.

Contra todo pronóstico, Juan derribó dos obstáculos.
Uno. Y luego otro.

El silencio volvió, esta vez cargado de incredulidad. El marcador confirmó lo impensable: 8 puntos de penalización. Durante unos segundos nadie reaccionó. Necesitamos verlo para creerlo. Y entonces… llegó la explosión.

Habíamos ganado.
Éramos campeones del mundo.

De la tristeza más profunda a la alegría más absoluta en cuestión de segundos. Abrazos, lágrimas, gritos, incredulidad y orgullo. Una victoria que no fue solo deportiva, sino emocional. Una lección inolvidable: nunca se rinde una final hasta que el último obstáculo cae.

Ese 20 de noviembre de 2025 quedará grabado para siempre en nuestra historia.
Por la tensión.
Por el sufrimiento.
Y, sobre todo, por una victoria que llegó cuando ya nadie la esperaba.